El misterioso anillo del capitán Shepherd
"James Shepherd comandó las operaciones brasileñas
sobre Patagones. La crónica del 7 de marzo de 1827 destaca
que fue el primer enemigo en caer bajo las balas de los defensores.
Se dice, además, que los gauchos de Molina le cortaron
un dedo para arrebatarle un anillo mientras agonizaba en el Cerro
de la Caballada.
"El misterioso anillo del capitán Shepherd" es
un relato que hace un cruce de la vida de este marino con los
hechos que en 1993, bajo el signo del mito o la ficción,
ocuparon la atención de muchos viedmenses y maragatos."
(Prof. Héctor Daniel King).
El anillo que poseía el jefe de la escuadra brasileña,
según la noticia que divulgaron los corsarios del "Oriental
Argentino" pocos días antes de que se produjera el
combate del 7 de Marzo, estaba ligado a una curiosa leyenda del
Callao.
En ese puerto del Perú, tras participar de la campaña
de San Martín en la escuadra de Lord Cochrane, Shepherd
habría conocido a la esposa de un importante y acaudalado
comerciante vinculado con los negocios de mar que se enamoró
perdidamente de él.
Poco tiempo se frecuentaron, pero suficiente para encender una
pasión incomparable. El día de la despedida, cuando
Shepherd abordó la nave que lo llevaría al Brasil
para servir a la armada de ese país, ella le habría
entregado el anillo del que habla la leyenda.
Según los corsarios del "Oriental Argentino",
el anillo servía para que los amantes de amores clandestinos
se reconocieran después de la muerte. Por esa razón,
en el interior del cilindro, la amante de Shepherd habría
hecho grabar estas palabras: Cuando seamos definitivamente libres,
mi alma reconocerá a la tuya por este anillo.
Parece ser, de acuerdo con la leyenda, que si el amante perdía
el anillo o dejaba de usarlo por la razón que fuera, una
maldición se apoderaba del desdichado y le impedía,
al terminar sus días, traspasar las puertas del otro mundo.
Por eso, en algunas partes del Perú, la aparición
de ánimas o de fantasmas es atribuida a este mito.
El explorador francés Alcides D`Orbigny, autor del libro
"Viaje a la América Meridional", registró
una escena clave para impulsar nuestra investigación.
Corrían las primeras horas del 7 de marzo de 1827... Shepherd,
herido de un balazo que le atravesó el cuello, moribundo,
sin aliento, se resiste a los hombres que le intentan arrebatar
el anillo. Ya con el último hálito, cerró
la mano como un cofre. Pero fue en vano. Afiebrados por el combate,
aquellos hombres no dudaron en cortarle el dedo para apoderarse
del botín.
Lógicamente, lo que refiere D`Orbigny debemos vincularlo
con la historia que hicieron circular los corsarios durante los
días previos al combate del 7 de Marzo. Es evidente, además,
que para el jefe de los brasileños el anillo poseía
un valor inconfesable. Su mano devenida cofre es un gesto que
no me canso de revisar. ¿Por qué no creer en el
poder de las leyendas?.
Se dice, en tal sentido, que días antes del 7 de marzo,
y luego de escuchar a los corsarios del "Oriental Argentino",
los hombres de Molina se habían propuesto la firme idea
de capturar a Shepherd para sacarle el anillo. -Aunque le tengamos
que tronchar el dedo pa' converterlo en ánima -profetizaban.
La mayoría festejaba aquella ocurrencia para vencer la
tensión de la guerra inminente; aunque algunos sostienen
que sólo un malintencionado pudo atribuirle al gauchaje
aquella acción inhumana de aprovecharse de un caído.
Entonces, quiénes fueron los responsables? La historia
no lo dice.
De todos modos, podemos afirmar con absoluto rigor - sobre la
base documental proporcionada por D`Orbigny-, que la acción
efectivamente existió. Sin embargo, a partir de aquí,
toda especulación sólo se puede ubicar en el terreno
de la superchería y en el mejor de los casos, de la ficción.
Allá, por 1827 - como sucede hoy también- los supersticiosos
no eran pocos. Cuando se enteraron de la suerte corrida por Shepherd
y concretamente, de la desaparición de su anillo, pusieron
el grito en el cielo. - Lo único que nos falta en Patagones
es que un fantasma nos aceche para siempre - gritaban a los cuatro
vientos para alertar a los incrédulos. Temían que
el ánima de Shepherd emprendiera la búsqueda del
vínculo urdido por su amada.
El destino que tuvo el anillo continúa siendo un misterio
hasta el día de hoy. Por supuesto, no está en el
Museo de Patagones ni en museo alguno del mundo. Pero alguien
lo tiene.
Un conocedor de la historia local, cuyo nombre no estoy autorizado
a proporcionar, sospecha que una familia de Patagones lo conserva
en el máximo secreto. Él reunió ciertos indicios
que probarían en parte esta hipótesis, aunque carece,
al menos por ahora, de los testimonios concretos que toda investigación
demanda para alcanzar su aval historiográfico.
De cualquier modo, este hecho continúa fascinándome.
En el libro "Mitos Andinos" -publicado el año
pasado por la prestigiosa Inti Editora de Lima- hay una serie
de relatos vinculados con la leyenda del anillo que demuestran
la fuerte circulación que tuvo esta creencia durante el
siglo pasado en el puerto del Callao. Es más: existe un
cancionero popular en torno a esta temática.
Pero existe otra publicación mucho más interesante
para leer en clave de humor. Se trata de un opúsculo editado
por una sociedad de lunáticos, con sede en Rosario, en
cuyas páginas se publica un informe elaborado en Patagones
por uno de los miembros de esta organización. El autor
del escrito aparece con pseudónimo, o por lo menos esto
es lo que yo deduzco, porque no conozco a nadie en toda la comarca
que luzca el aparatoso nombre de Merlín de El Carmen ni
el extravagante título de doctor en ciencias herméticas.
El informe -aparentemente- fue escrito a fines de 1994 y se titula
"Capitán James Shepherd: el fantasma de Carmen de
Patagones".
Ya en los primeros párrafos uno advierte los trazos de
un desquiciado. Postula Merlín del Carmen que el fantasma
de Shepherd hizo su aparición en Patagones en 1876, 1891,
1923 y en 1993. Es precisamente la última aparición
la más ocurrente. Recoge los testimonios de un taxista,
otra de dos muchachones del barrio Bicentenario, los comentarios
de varios periodistas locales, e incluso la de un cabo de la policía
bonaerense que le disparó al fantasma -según Merlín
del Carmen- sin surtirle ningún efecto.
De acuerdo con este doctor en ciencias herméticas, Shepherd
es un fantasma desesperado que busca sin remedio el anillo que
le fue arrebatado en el Cerro de la Caballada el 7 de marzo de
1827. Por eso, cada tanto, imposibilitado de que su amante lo
reconozca en el reino de los muertos, irrumpe en la tranquila
vida de los maragatos para buscar el anillo que alguien, en Patagones,
guarda para alimentar el misterio.
Un relato de Pedro Oscar Pesatti
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