Patagonia, 25 de Enero de 2020
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Masacre Patagónica

Alrededor de 1500 huelguistas fueron fusilados en el marco de los sucesos de la ¬ęPatagonia Tr√°gica¬Ľ, que comenzaron con un conflicto entre hacendados y peones por despidos de obreros rurales y por las magras condiciones laborales. El gobierno radical envi√≥ un grupo militar para resolver el conflicto y la manera como el teniente coronel Varela cumpli√≥ la misi√≥n fue la eliminaci√≥n de los trabajadores en protesta. El asunto concluy√≥ con el silencio y la negativa a investigar la verdad por parte del gobierno, para no avivar el esc√°ndalo.

Entierro de un huelguista en R√≠o GallegosEn algunas zonas de la Patagonia, a√ļn es posible convocar los bramidos de los fusilamientos de rebeldes obreros en la d√©cada del 20‚Äô. Una ac√ļstica macabra, que no deja de recordar uno de los episodios que marcaron a fuego la historia del movimiento de trabajadores en Argentina. ¬ęLa Patagonia Tr√°gica¬Ľ: una f√°brica de cad√°veres, previa degradaci√≥n humana que hace dif√≠cil llamar a la muerte por su nombre. Porque las eliminaciones hechas por las tropas que respond√≠an al gobierno radical fueron encomendadas contra peones que no ten√≠an nada, que trabajaban en turnos de 15 horas, arriando majadas con 18¬ļ bajo cero por salarios insignificantes, que no ten√≠an casi tiempo de ver a sus familias y que dorm√≠an api√Īados en piezas diminutas. Hasta que cierto d√≠a tomaron conciencia de su humanidad, pensamiento que indign√≥ a hacendados y autoridades locales. No ten√≠an esas atribuciones, no pod√≠an pensar ni actuar aut√≥nomamente y, quien lo hiciera, habr√≠a de recibir el azote letal de la Ley. As√≠ sucedi√≥: alrededor de 1500 huelguistas fueron asesinados.

El precio de la lana había caído y eso provocó una crisis en la rentabilidad de los terratenientesTodo comenzó a partir de una crisis económica. El precio de la lana después de la Primera Guerra Mundial se había desbarrancado, los estancieros latifundistas ya no estaban generando ganancia y acumulaban ingentes stocks de producción que no podían colocar por falta de compradores. Naturalmente, los primeros que padecerían los efectos de la crisis serían los asalariados. Gran cantidad de despidos sumados a las humillantes condiciones de trabajo detonaron las protestas.

La Sociedad Obrera de R√≠o Gallegos y la Federaci√≥n Obrera (FORA), de tendencia anarquista, comenzaron a actuar con celeridad. Impulsaron una intensa campa√Īa de sindicalizaci√≥n de peones. Difundieron literatura libertaria y propiciaron la organizaci√≥n obrera antiolig√°rquica. Aparecieron las huelgas y con ello comenzaron las detenciones, allanamientos policiales y clausura de locales Varela, sentado en la esquina superior izquierda de la mesa, junto a integrantes de la Liga Patr√≥ticaobreros en algunas ciudades de la Patagonia. Entraron en escena los parapoliciales escuadrones ‚Äúblancos‚ÄĚ de la Liga Patri√≥tica que, al margen de la ley pero sin un l√≠mite de hecho, persegu√≠an a huelguistas y colaboraban con comerciantes y terratenientes de la zona. Mientras tanto, las negociaciones entre trabajadores y hacendados fracasaban porque los √ļltimos se negaban a aceptar el petitorio con exigencias m√≥dicas que presentaron los huelguistas para reanudar su actividad. Se reclamaba un sueldo m√≠nimo de 100 pesos, comida en buen estado, dignas condiciones de higiene, velas para alumbrar en la noche y que las instrucciones de los botiquines sanitarios estuvieran en espa√Īol en lugar de ingl√©s.

H√©ctor Benigno VarelaEnterado de la crisis y presionado por Gran Breta√Īa, que estaba preocupada por las dif√≠ciles circunstancias de los compatriotas hacendados en Patagonia, el presidente radical Hip√≥lito Yrigoyen envi√≥ en enero de 1921 a Santa Cruz a tropas del ej√©rcito al mando del teniente coronel H√©ctor Benigno Varela con la orden de normalizar la situaci√≥n.

Los sindicalistas esperaban a los militares de la nación con gran optimismo porque confiaban en que se pondrían de su lado. El tiempo les demostraría lo equivocados que estaban.

Inicialmente se impuso la vía del diálogo y, con la mediación del gobernador Izza, se llegó a un acuerdo por el cual los terratenientes se comprometían a cumplir con las exigencias de los peones.

Varela y sus hombres volvieron a Buenos Aires, pero el quebrantamiento del convenio meses m√°s tarde por parte de los hacendados hizo que el conflicto estallara con mayor virulencia. Se decret√≥ paro general y se ocuparon haciendasAntonio Soto. La organizaci√≥n obrera se fortaleci√≥ y se provey√≥ de armas para la autodefensa. Los principales l√≠deres del movimiento libertario eran el espa√Īol Antonio Soto y el entrerriano Jos√© Font, conocido como el noble gaucho ¬ęFac√≥n Grande¬Ľ.

En vistas de este panorama de beligerancia, en octubre de 1921 volvieron las tropas de Varela, esta vez con el objetivo preciso de acabar con las huelgas y revueltas como sea.

Tomando como excusa un episodio confuso de enfrentamiento con balas entre un estanciero y v√°ndalos comunes que nada ten√≠an que ver con la protesta, Varela interpret√≥ que se trataba de un caso de insurrecci√≥n armada y, ampar√°ndose en el C√≥digo Militar, declar√≥ la ley Marcial. As√≠ se disparar√≠a una escalada cruenta de violencia y represi√≥n que liquidar√≠a las huelgas al comp√°s de fusilamientos masivos de anarquistas y Parte de las tropas de Varela que ejecutaron a cientos de obreros en la Estancia La Anitapeones rurales. Una de las situaciones m√°s sangrientas se vivi√≥ en la Estancia La Anita, donde centenares de obreros cayeron abatidos frente a pelotones de fusilamiento. Tambi√©n se produjo un episodio tr√°gico en los campos del establecimiento ganadero Bella Vista. Los cad√°veres de los 200 peones que resultaron asesinados all√≠ fueron trasladados a una fosa com√ļn en lo que hoy se conoce como el Ca√Īad√≥n de los Muertos, cerca de la localidad de Gobernador Gregores. Entre las 1500 v√≠ctimas que aproximadamente dej√≥ el accionar militar en el sur argentino, se encontraban Hugo Soto y Fac√≥n Grande.

Las huelgas y fusilamientos concluyeron, pero las pasiones que dej√≥ atr√°s el genocidio no quedar√≠an a la deriva. Kurt Gustav Wilckens, un anarquista alem√°n que hab√≠a sufrido el fusilamiento de su hermano, iniciar√≠a la cadena de venganzas, un a√Īo despu√©s de la masacre. Lleg√≥ a Buenos Aires para matar a Varela. Lo sigui√≥ cerca de su Reconstrucci√≥n judicial del asesinato de Varela en el lugar del crimencasa en el barrio de Palermo, le arrojo u
na bomba y luego lo liquid√≥ con algunos balazos. Un centinela mat√≥ a Wilckens al enco√Īanarlo por la mirilla del calabozo donde la v√≠ctima cumpl√≠a arresto. Finalmente, la secuencia de revanchas lleg√≥ a su fin con el homicidio del centinela por parte de un antiguo huelguista patag√≥nico.

No se sabe si Hip√≥lito Yrigoyen tuvo una participaci√≥n directa en los episodios de la ¬ęPatagonia Tr√°gica¬Ľ. Las teor√≠as son de lo m√°s diversas. Pero lo que no puede ser pasado por alto es que, pese a los reclamos de la oposici√≥n, la bancada radical -mayoritaria en el Congreso Nacional-, no permiti√≥ la intervenci√≥n de una Comisi√≥n Investigadora para estudiar los acontecimientos. Decidieron que la verdad no saldr√≠a a la superficie, en parte porque no quer√≠an m√°s tensiones con el Reino Unido, pa√≠s con el que Argentina sosten√≠a mayores relaciones econ√≥micas en la √©poca (las estancias, en su mayor√≠a, eran propiedad de ingleses). Asimismo, porque consideraron que no val√≠a la pena caldear m√°s Peri√≥dico obrero informando acerca del homicidio de Wilckensel ambiente cuando se trataba en definitiva ‚Äďcalculaban- de v√≠ctimas insignificantes en los confines del desierto patag√≥nico. De tal suerte, el gobierno radical tuvo gran responsabilidad no s√≥lo en la ejecuci√≥n, sino adem√°s en el silenciamiento del genocidio. La historia lo debe recordar de esa manera.

Comentarios

Una respuesta a Masacre Patagónica

  1. Lucio Bollana dijo:

    Lamentablemente, este genocidio se ha divulgado
    muy poco. Yo he conocido ésto no hace mucho tiempo. Aquí ambién intervienen intereses econó
    micos extranjeros,los cuales son protegidos por
    cómplices nacionales.
    Como dice el tango,¬Ľla historia vuelve a repetirse¬Ľ.

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