Patagonia, 23 de Setiembre de 2020
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El naufragio del Monte Cervantes: El Titanic Argentino

La historia que les queremos relatar hoy es la de uno de los más espectaculares naufragios sucedidos en las aguas del Fin del Mundo. El Monte Cervantes era un crucero que realizaba la ruta Buenos Aires – Puerto Madryn – Punta Arenas – Ushuaia – Buenos Aires.  En enero de 1930, con 350 tripulantes y 1200 pasajeros a bordo, varó contra unas rocas.

El buque Monte Cervantes, escorado en las aguas del Beagle

A pesar de las distancias y las grandes diferencias entre el Cervantes y el Titanic, hay algunos puntos de coincidencia sorprendentes:  Por una parte, el lujo y la suntuosidad del barco y sus pasajeros. Pero también las dramáticas situaciones  que se vivieron durante el hundimiento, y la muerte de su capitán, que nadie pudo explicar con exactitud.

La Historia del Monte Cervantes

El Astillero que lo construyó fue Blohm & Voss, de la empresa alemana Hamburg Sud (Hamburgs Sudamerikanische Dampfschifffahrt Gesellchaft). Entre 1922 y 1923  la empresa ordenó al astillero Blohm & Voss la construcción de los “Montes”. Iban a ser embarcaciones destinadas al transporte  de emigrantes, carga y transporte temporario de trabajadores desde la Península Ibérica hacia Sudamérica. Los barcos fueron bautizados con nombres de montañas de Tierra del Fuego:

Monte Sarmiento
Monte Olivia
Monte Cervantes
Monte Pascoal
Monte Rosa

Todos tuvieron un final poco feliz. Unos fueron desguazados, otros fueron hundidos y el Monte Cervantes descansa aún en las gélidas aguas del Canal Beagle, donde termina la Tierra del Fuego y se empieza a vislumbrar la Antártida Argentina.

Interior del crucero Monte CervantesEl interior del Cervantes estaba diseñado con un confort que nada envidiaba a los barcos de primera línea, con suntuosos salones decorados con estilo, capacidad para 450 personas aproximadamente, una segunda cubierta con más de  200 sillas, salón de fumadores, bibliotecas y salas de lectura totalmente equipadas. Un lujo para la época. A su recorrido original se le habían agregado dos nuevas escalas que lo hacían más seductor: Puerto Madryn y Yendegaia. La estadía en Ushuaia sería de unas 15 horas con la posibilidad de visitar, entre otras,  la misma ciudad, los aserraderos, el Presidio y el Monte Susana. ¡Quién podría imaginar que la estadía en Ushuaia se haría tan traumática y larga!

El último viaje

El Monte Cervantes zarpó desde Hamburgo (Alemania) a fines de 1929 con 1.117 pasajeros y unos 330 tripulantes. El 21 de enero de 1930 atracaba en el Puerto de Ushuaia (Argentina) y al día siguiente zarparía hacia la Bahía de Lapataia, específicamente a unas 7 millas náuticas, a la bahía Yendegaia. Lamentablemente, a unas  9 millas del Puerto, se produjo el fatal accidente.

Sobre las distintas versiones acerca de cómo fue, voy a transcribir la conclusión a la que llegaron los diarios alemanes, luego de una investigación realizada en dicho país y teniendo en cuenta la extensa declaración de los tripulantes y la evaluación de los hechos. El siguiente relato fue tomado del libro “Monte Cervantes y el Capitán Dreyer”, Naufragio y muerte en el Sur Argentino, de Adriana Pisani:

“… El capitán Dreyer pretendía pasar por el canal “Les Eclaireurs”. Le recomendó al Segundo Oficial prestar atención cuando marcara  el Faro 140 grados a la derecha y al Monte La Gloche 21  grados, para luego cambiar el curso en el canal. A las  12:35 se divisaron los puntos mencionados, se modificó el curso al sur y a las 12:42 según el mapa se tomaba el curso adecuado… tres minutos después chocaba… a estribor contra una roca debajo de la línea de agua, por lo que el barco se inclinó considerablemente a babor… enderezándose luego. Cuando se liberó de la roca comenzó a hundirse. La máquina se detuvo… Dreyer dijo al Primer Oficial que liberara inmediatamente los botes…”

El Monte Cervantes se hunde. Al fondo, el faro Les Eclaireurs… Todos los pasajeros fueron desembarcados en Ushuaia en perfectas condiciones y la mayor parte de sus pertenencias han sido salvadas. Se calcula que en los próximos días se procederá a su reflotamiento… A pesar de todo, las tentativas de hacer zafar al Monte Cervantes no han tenido éxito…”

Casi inmediatamente, otra información dejó a todos con un dejo de tristeza…

”Anoche (23 de enero), siendo las 21:00 horas, el Monte Cervantes se dio vuelta rápidamente sobre estribor dando apenas tiempo para salvar el personal de guardia…Hay que lamentar la desaparición del Comandante Dreyer quien permaneció en el puente de mando hasta el hundimiento de su barco, sumergiéndose con él…”

Otros relatos hablan de un fuerte impacto, crujido de metales y una vertiginosa eslora que hirió de muerte al barco. Algunos datos señalan que se produjo un rumbo de más de veinte metros. Augusto Schwagermann, representante de la compañía de seguros de Hamburgo, expresó: ”…el rumbo fue en el fondo del casco sobre la superficie del agua sobresale  el pantoque de proa y del lado de babor la popa y parte del timón…” 

Un dato pintoresco

Ushuaia tenía en esos años una población de no más de 800 habitantes. Podemos imaginar el enorme impacto que estas 1500 nuevas personas El presidio de Ushuaia, hoy.produjeron en la ciudad. Cuentan que los habitantes de Ushuaia reaccionaron rápidamente ante la tragedia y socorrieron a pasajeros y tripulantes. Cada hogar fueguino, cada edificio público, incluso el Presidio, debió ser adaptado para dar alojamiento y alimento a los sobrevivientes, que representaban casi el doble de la población estable del lugar, durante casi una semana.

Los misterios del Monte Cervantes

El barco dejó una serie de misterios que ya son parte de la historia de este hundimiento. Uno de ellos es el verdadero paradero del capitán, ya que nunca se encontró su cuerpo. Hay relatos que cuentan que lo vieron desembarcando en la Isla Navarino un supuesto cargamento de oro que nunca se encontró. Otra de las preguntas sin respuesta es por qué se modificó la ruta de navegación. Y como estas hay muchas historias más que el tiempo fue modelando, aunque nunca pudo resolverlas.

Buceando en los restos del Monte Cervantes

Para terminar esta nota, queremos contarle que hoy en día el naufragio del Monte Cervantes ha sido declarado Patrimonio Cultural. Hasta hace algún tiempo era uno de los sitios de buceo más atractivos del Canal Beagle y también uno de los más difíciles: por su ubicación, por el clima, por la temperatura del agua y por la profundidad a la que se encuentra. Ahora, convertido en área protegida, no está permitido el buceo en este naufragio.

La idea de esta nota y la autoría de la mayor parte de los textos es del buzo Marcelo Pierini, un atento colaborador de esta publicación, miembro de Patagonia Diving Tech.

Fuente del relato incluido: Pisani, Adriana S. C.: Monte Cervantes y el Capitán Dreyer. Naufragio y muerte en el sur argentino. ISBN 987-43-3600-5

La información sobre buceo en el Canal Beagle fue tomada de http://www.tierradelfuego.org.ar/divers/pages/inicio.html

Las imágenes fueron tomadas de http://www.buceo.com.ar/

Y de http://www.histarmar.com.ar

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