Mi debut como esquiador (cont.)
Lección número uno: ¿Cómo ponerse
los esquíes?
Respuesta:
Con ayuda de alguien...Primero hay que colocar en el piso los esquíes
paralelos y, a continuación, ubicar la punta de la bota de
una pierna contra la puntera del esquí. Luego se apoya la
planta del pie y finalmente se aprieta contra una traba que tiene
el esquí. Una vez que está puesto el primer esquí,
la sensación es muy extraña, porque nuestro pie creció
un par de metros y las maniobras estando parados se hacen más
complicadas, y a la vez más cómicas. También
ocurre que nos deslizamos hacia delante o hacia atrás sin
quererlo, con un pánico proporcional a la pendiente en la
que nos encontremos. Para sacarse los esquíes, bastará
agacharse y apretar una traba que tiene el esquí y que hará
saltar la bota de su fijación.
Antes de seguir, y para no desalentar, en el esquí
no hay que desvivirse por evitar una caída. Es menos doloroso
y más divertido caerse en la nieve que hacer un mal movimiento
por evitarlo. Además, los esquíes utilizados para
principiantes tienen fijaciones menos "celosas", es
decir, que al caer, el esquí saltará de su posición
con más facilidad, para evitar malos movimientos o torceduras.
Lo primero que se aprende es a "hacer la cuña",
que consiste en adoptar una posición de esquí que
nos otorga el dominio y nos permite frenar cuando queremos. Consiste
en flexionar un poco las piernas y poner los talones hacia fuera
y la punta de los pies hacia adentro. Esto hará que la
punta de los esquíes se cierre y nos permita frenar, lo
que constituye la actividad más importante del esquí
para novatos. Una vez aprendida la cuña, con la cual podremos
avanzar en línea recta y frenar, se enseña a doblar.
Eso se logra, siempre con la misma cuña, volcando el
peso corporal hacia el lado contrario del que se quiere doblar.
Es decir, si queremos doblar hacia la izquierda, volcaremos nuestro
peso sobre el esquí derecho, y lo contrario para doblar
hacia la derecha.
Con estos rudimentos, uno ya está en condiciones de "manejar"
los esquíes y dirigirse hacia donde uno quiere, supuestamente.
Lección número dos: los Medios de Elevación...
Cuando uno ya aprendió los rudimentos de la cuña,
cómo frenar y cómo doblar, está listo para
ir a las pistas propiamente dichas, a desplegar las habilidades
recién adquiridas. Para eso se utilizan, generalmente,
tres tipos de medios de elevación: los poma-lift, las sillas
y los teleféricos.
Los "poma" son unos palitos colgados de un cable
carril, que terminan en un disco de plástico para enganchar
con las piernas y "sentarse". Estos palitos hacen
que uno esquíe para arriba, es decir, que suba la montaña
deslizándose cuesta arriba. Eso no es tan sencillo como
parece por lo que, en general, se reserva a esquiadores un poco
más avezados. De todas maneras, la forma de subir consiste
en mantener los esquíes paralelos y dentro de la "huella"
que se forma por el tránsito continuo y, sobre todo, no
perder la calma si nos caemos, sólo será necesario
corrernos un poco hacia el costado y ver si podemos bajar esquiando
o bien pescar otro "poma", lo que, en general, es bastante
improbable.
El segundo, y más utilizado medio de elevación
son las telesillas, que consisten en sillines suspendidos que
se mueven mediante un cable tractor. Hay para dos, tres, cuatro
y hasta cinco personas. En las de mayor capacidad, es conveniente
para los novatos solicitar viajar "del lado de la ventanilla",
es decir, en los extremos, porque, al bajar podrán agarrarse
de los pasamanos. Normalmente, para bajar de las telesillas, basta
con ponerse en cuña y la silla empujará levemente
la cola del esquiador, como para alejarlo de ella.
En el caso de que uno se caiga en la salida, normalmente
hay un operador que le ayudará a levantarse. No es para
preocuparse porque hay un tiempo entre una silla y otra. Si
no nos podemos levantar, normalmente el empleado detendrá
la silla siguiente, pero si después de un tiempo seguimos
en el suelo y no han detenido el tráfico de sillas, lo
mejor será que tratemos de arrastrarnos hacia un costado,
con cuidado de no levantar la cabeza.
Por último, el teleférico es una especie de
cabina, en la cual habrá que desmontarse los esquíes
para subir.
Lección número tres: el zigzag
El próximo paso en las clases, probablemente al día
siguiente, será realizar lo que se denomina esquí
en travesía. Consiste en bajar pendientes anchas en zigzag,
como para evitar tomar velocidades no muy recomendables a esta
altura del entrenamiento.
Cuando uno domina ya estas habilidades, podrá hacer alguna
pista fácil de las de categoría "moderada".
En los mapas de las pistas, por lo general, las marcadas con color
verde son para principiantes, con pendientes muy suaves y de largo
recorrido.
El esquí es un deporte hermoso, tanto en su forma
"paseandera" como en su versión más "pistera",
pero es necesario no tomar más riesgos de los que uno esta
capacitado para afrontar. No se deje llevar por grupos que
quieren ir a las pistas más difíciles por el mero
espíritu de aventura, sin siquiera saber hacer la cuña.
La consecuencia más probable será que, después
de ver la pendiente desde arriba (se ven mucho más empinadas
que desde abajo) y ponerse blanco de miedo, haya que empezar a
bajar caminando, con los esquíes al hombro y bastante desilusión.
Créanme, me pasó algo así.
Lección número cuatro: el equipo
Como dijimos antes, no es necesario ponerse todo el ropero encima.
Es más, si lo hacemos lo más probable es que sintamos
mucho calor, porque estaremos realizando un gran esfuerzo físico,
además de los nervios... Seguramente nos arrepentiremos
de haber traído el camperón, el polar, el buzo y
las dos remeras.
La cantidad de ropa adecuada dependerá de cada persona,
pero en general, se requieren tres o cuatro cosas. Estas sí
son indispensables:
- Un abrigo cómodo, que, de acuerdo con el clima deberá
incluir un gorro o capucha.
- Ropa abrigada pero liviana, en lo posible, confeccionada
con materiales llamados "térmicos".
- Anteojos de sol, porque el reflejo de la nieve en días
soleados lastima los ojos.
- Guantes impermeables
- Crema con protector solar y lápiz de manteca de cacao
para los labios, si es posible, también con protector
En cuanto a las fotos, a pesar de que encontraremos numerosas
bellezas para capturar, hay que tener en cuenta que en algunas
ocasiones, la cámara puede resultar incómoda.
Lo mejor es poder turnarse con alguien para que la tenga un rato
cada uno.
Como se ve, no son demasiadas las habilidades requeridas para
empezar a esquiar, poder desenvolverse y pasear por las pistas
moderadas y fáciles para alguien que nunca pisó
la nieve. En general los cursos duran 3 ó 4 días
y tienen 4 ó 5 horas de práctica, en dos turnos:
mañana y tarde.
Ahora sí, ¡a disfrutar del esquí, que este
año la nieve está inmejorable!
Mariano Fernández Soler
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