Patagonia Argentina, 22 de Setiembre de 2017

El Curanto Araucano

Fotos: Rubén Escalante
Texto: Graciela Francucci


La Tradición del Curanto
El camino hacia el Curanto
Dónde probarlo?
Cómo se prepara?


La Tradición del curanto

la preparación del curantoCuando llegamos al poblado de Colonia Suiza, nos encontramos con una historia de movimientos, de cambios, de arraigos y desarraigos, de pertenecer y no pertenecer, con la historia del hombre que busca donde quedarse y construir su ilusión, con la historia del que intenta vivirla en su propio lugar. Es así como entre una cultura y otra se converge en el curanto araucano hecho por los Goye, descendientes de colonos provenientes del cantón de Valais, de la Suiza francesa. Fueron los que llegaron, adoptaron tradiciones de los que estaban.

Esta tradición fue introducida por los indígenas que inicialmente llegaron del sur de Chile. Su origen quizás sea polinésico.

Se trata de una ceremonia consistente en una comida cuyos alimentos son cocinados por el calor de piedras bochas, colocadas en un pozo cavado en la tierra. Las piedras son previamente calentadas con leños, después se colocan hojas de maqui o nalca (arbustos del lugar), encima van las verduras y carnes, se cubre todo con las mismas hojas, lienzos humedos y se tapa el pozo con la tierra. El sabor de esta cocina nos queda pendiente, es ligeramente ahumado, hay que probarlo...
Los colonos suizos se asentaron en esta zona de la cordillera, a pocos km de lo que ahora es la ciudad de Bariloche, a fines del siglo pasado. Sus vidas fueron de campesinos y dieron actividad y movimiento a toda esta parte de la región.. La mayor parte de estos inmigrantes llegó a Chile y más tarde cruzó la cordillera hasta aquí. Muy pocos llegaron desde Buenos Aires, uno fue Eduardo Goye, padre de Emilio Goye, pionero del curanto comercial.
Todos ellos, junto a otros inmigrantes de diversos orígenes, sobre todo alemán,procedentes de Chile, y junto a los mapuches (araucanos) que quedaron después de la campaña exterminadora del Gral. Roca (1879), constituyeron los habitantes de principios de siglo de este lugar. Los indígenas que habitaron y habitan este suelo son los poseedores del curanto, a ellos les pertenece el símbolo: la cosecha próspera, la tierra que se abre y nos entrega sus frutos y el agradecimiento.





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