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Alicia Mariño (Argentina)

Los servicios de ustedes impecables, nos pasaron a buscar por el hotel a la hora aproximada. Los lagos, los volcanes, la cordillera, magnífico todo, lo único que nos molestó o quizás no era lo que esperábamos fue el "negocio" de la empresa responsable de este viaje por lagos y tierra, que une Argentina y Chile. ¿ Por qué lo digo? Salimos con un guía (Eduardo) que iba recogiendo gente por distintos hoteles, llegamos a Puerto Pañuelo a embarcar y había más gente, contingentes, que a menudo no te queda claro porque viajan, el ruido, los comentarios, hasta ahí pensamos es enero y este viaje debe ser parte de algunos paquetes turísticos, que como su nombre lo indica son "paquetes", uno trata de viajar de otra manera , pero a veces queda involucrado. Las peores situaciones fueron: Al pasar al lado chileno se presenta otro guía (Santiago) con quien llegamos a Peulla, allí nos dicen que estaremos más de 3 horas y nos lleva a un restaurant tenedor libre, en realidad él lo llama así, pero era un lugar espantoso, el olor, el calor que hacía ahí adentro, la comida, el mal gusto es inexplicable, el lugar no ofrecía opciones, la otra que descubrimos era otro restaurant, mucho más caro, que tampoco lo que le brindaba al turista estaba en relación con lo que cobraba. El espacio externo , me refiero a la naturaleza que rodeaba estos hoteles u hotel, no me quedó muy claro, estaba invadido de tábanos, insecto insoportable si los hay, y la temperatura superaba los 30°, no era fácil esperar en estas condiciones la salida de la embarcación que nos haría recorrer el Lago de Todos los Santos. Cuando llega la hora descubrimos que nuestro guía no estaba, nadie nos informó a cargo de quién quedábamos, nosotras fuimos a preguntar a un guía que estaba agrupando a su gente y nos comentó que ese guía se había ido, que fuésemos con él, así embarcamos, cuál sería nuestra sorpresa, éramos muchísimos más pasajeros que en el tramo que habíamos hecho, habían juntado muchísima gente, es decir que todo ese tiempo que estuvimos en ese lugar tenía que ver, suponemos, con hacer coincidir horarios y lograr un negocio más rentable. Al llegar al último puerto nuevamente informaban sobre los micros que le correspondía a cada grupo, eran muchos, nuevamente nadie nos informaba a nosotras, nos dirigimos por intuición al guía que nos parecía más confiable y él nos asignó un micro. En este puerto la entrega de las maletas fue un "infierno", por la cantidad de gente que buscaba sus maletas, que las iban bajando y dejando. Cruzar por los lagos fue una interesante experiencia por la belleza de lo que uno puede observar, muy distinta al cruce por tierra, pero como suele suceder en esta etapa de "capitalismo salvaje" todos los valores se han tergiversado. Siento mucho que éste sea el relato, hubiésemos deseado que la parte a cargo de la empresa tuviese alguna relación con lo que ofrece la naturaleza en el sur de esta América que amamos y padecemos. No sé si ustedes tienen posibilidad de hacer llegar este relato a los responsables, de ser posible se lo agradeceríamos.

Alicia Mariño
Date: 07/01/2014

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