
{"id":3596,"date":"2013-05-29T15:43:38","date_gmt":"2013-05-29T18:43:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.patagonia-argentina.com\/?p=3596"},"modified":"2013-05-29T15:43:38","modified_gmt":"2013-05-29T18:43:38","slug":"el-valle-encantado-de-traful","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.patagonia-argentina.com\/en\/el-valle-encantado-de-traful\/","title":{"rendered":"El Valle Encantado de Traful"},"content":{"rendered":"<p class=\"qtranxs-available-languages-message qtranxs-available-languages-message-en\">Sorry, this entry is only available in <a href=\"https:\/\/www.patagonia-argentina.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3596\" class=\"qtranxs-available-language-link qtranxs-available-language-link-es\" title=\"Espa\u00f1ol\">Espa\u00f1ol<\/a>.<\/p><p><\/p>\n<h2>Este texto de Roberto Arlt forma parte de unas extra\u00f1as aguafuertes patag\u00f3nicas que escribi\u00f3 durante el a\u00f1o 1934, como cronista del diario El Mundo. No es f\u00e1cil de encontrar, por eso deseamos compartir con ustedes esta peculiar joya de la literatura. Elegimos una que nos traslada al m\u00e1gico paisaje de Traful.<\/h2>\n<h2><\/h2>\n<p>Siguiendo el curso del R\u00edo Limay, se llega hasta la legendaria cuenca del Lago Traful, que fue, en un pasado no muy remoto, el lugar de reuni\u00f3n de las tribus ind\u00edgenas, especie de Congreso al aire libre. El nombre \u201cTraful\u201d significa \u201clugar de reuni\u00f3n\u201d en su idioma ya casi desaparecido.<\/p>\n<p>Me propongo descubrir para mis lectores porte\u00f1os, este \u201cpalacio de oro\u201d primitivo que se me antoja algo c\u00f3smico, como cuadra al marco de las primitivas Conferencias de la Paz o de la Guerra. Y ustedes dir\u00e1n si estuve errado.<\/p>\n<p>En un s\u00f3lido auto de muchos caballos de fuerza capaz de subir una cuesta apuntalada contra la luna, salgo por el camino que conduce al Valle Encantado, un tanto esc\u00e9ptico, porque ese nombre me predispone mal.<\/p>\n<p>A dos leguas de Nahuel Huap\u00ed, el camino sube a una altura que produce v<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"Lago Traful\" src=\"\/images\/vtraful_lagotraful2.jpg\" width=\"240\" height=\"170\" align=\"right\" \/>\u00e9rtigo, sobre el borde de un anfiteatro de monta\u00f1as, en cuyo fondo, entre las islas verdes, serpentea el r\u00edo. Los tonos de color del agua oscilan entre el azul marino pasando por los verdes de sulfato de cobre y los atornasolados del cuello de las palomas. Todos los tintes del acero al templarse se suceden en la superficie de la r\u00e1pida y rizada s\u00e1bana de agua. Repuesto del v\u00e9rtigo, sigo la pendiente del camino.<br \/>\nUna legua m\u00e1s all\u00e1, tropiezo con el As de Basto, una columna de piedra de sesenta metros de altura, recta, trabajada as\u00ed por la naturaleza, cuyo terminal una nariguda cabeza de lansquenete con gorra de piedra. El camino alto, tortuoso, estrecho, de manera que el autom\u00f3vil camina siempre a pocos cent\u00edmetros del abismo, paraliza de terror, en ciertos momentos, el coraz\u00f3n del visitante, que se olvida del paisaje para pensar en una espantable ca\u00edda.<\/p>\n<p>Pero uno no se olvida de que puede rodar desde la tremenda altura al fondo del torrente, mitad verde como un sauce, y azul hacia la base de piedra de la monta\u00f1a, al contemplar el panorama in\u00e9dito de aquel lugar.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es lo que usted quiere imaginar?<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 es lo que quiere imaginar usted, en estos c\u00edrculos formados por conos de piedra lisa, recubiertos de un tapiz verde y filas largas de pinos y cipreses, entre los cuales, aislados, se yerguen monumentos de piedra volc\u00e1nica que revisten formas m\u00e1s fant\u00e1sticas que pudiera crear la imaginaci\u00f3n?<\/p>\n<p>Estos cerros est\u00e1n casi todos rematados por castillos medioevales, fortalezas del siglo diez, deformes y espantables, con poternas que son negros agujeros, almenas a las cuales asoman la cabeza tremebundos encapuchados de granito, puentes levadizos bloqueados por can\u00f3nicos \u00e1rboles verdes que dejan ver en la celeste porcelana del cielo, el recortado fondo de bet\u00fan de un maravilloso pa\u00eds embrujo.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 es lo que quiere so\u00f1ar o imaginar usted, se\u00f1or, en el Valle Encantado?<\/p>\n<p>No se quede corto ni tema en pedir. Todo es posible all\u00ed.<br \/>\nNos encontramos en el pa\u00eds del Gran Brujo Negro. O del Due\u00f1o de la Vida y de la Muerte. O del Se\u00f1or de los Encantamientos.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 es lo que quiere so\u00f1ar?<\/p>\n<p>Que la bruja de nariz de garfio y ment\u00f3n de martillo rob\u00f3 a la princesa y la condujo, auxiliada por unos enanos negros y unos perros petrificados, a la corte del Rey de los Se\u00f1ores del Drag\u00f3n. Pues su sue\u00f1o no tiene nada de absurdo. Esta all\u00ed, dibujado, calado por el viento y el rayo en el Valle Encantado.<br \/>\n\u00bfNo le agrada esto, sino ver los encalonamientos de estatuas, un ej\u00e9rcito que acorrala en un rinc\u00f3n del valle una manada de elefantes y b\u00fafalos auxiliados por formidables perdigueros? Es tan real como lo anterior.<\/p>\n<p>D\u00e9bil es la vista y la memoria para retener aparejadas ala mente tal diversidad de sucesivas maravillas. Ya es una columna f\u00e1lica, que l<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"Mirador del Lago Traful\" src=\"\/images\/vtraful_mirador_lagotraful2.jpg\" width=\"170\" height=\"240\" align=\"left\" \/>evanta a los cielos su simbolog\u00eda primitiva glorificadora del mundo que nace, ya un encapuchado siniestro cuya cabeza de lobo y buey recuerda los encantamientos de las magas perversas de <em>Las mil y una noches<\/em>. El paisaje es por momentos infructuosamente lunar y extraterrestre como el que se ve a trav\u00e9s del cristal de un telescopio. Luego, uno tiene la sensaci\u00f3n de que est\u00e1 viviendo y no so\u00f1ando. Entonces se dice: He salido de la tierra; esta zona no pertenece ya a la geograf\u00eda de la Rep\u00fablica Argentina.<\/p>\n<p>Doce kil\u00f3metros tiene el Valle Encantado. Serpentea, pero jam\u00e1s se aminora. Hacia donde uno vuelve la vista, la admiraci\u00f3n necesita volcarse en adjetivos. Y todo all\u00ec es substancial. Posible. Se comprende la magia y el origen de las leyendas y de las mitolog\u00edas. La piedra pasa por todos los tonos de iris, se descubren titanes de lava anaranjada, brujas de cart\u00f3n piedra, podencos de hulla, buzos revestidos de una monumental escafandra, verdosos y grises de algas marinas.<\/p>\n<p>Si no, son series de monumentos megal\u00edticos, bastos de piedra clavados en el suelo como los menhires de la Breta\u00f1a, pero agujereados tan copiosamente que se cree estar en presencia de termiteras monstruosas, mientras el agua r\u00e1pidamente se desliza entre los \u00e1rboles que dan margaritas de gruesos p\u00e9talos de color lila y arbustos y yerbas cuyo tallo solitario y erecto parece guardar embutidas en la vaina transparente, semillas de azafr\u00e1n.<\/p>\n<p>Doce kil\u00f3metros maravillosos; se cierran los ojos para reposar la vista y el entendimiento; pero cuando se abren, nuevamente se tropiezan con crestados domos de piedra, catedrales cuyas agujas se han derretido, castillejos empinados, feroces, con murallas a cuyos pies asoman la cabeza dragones de piedra p\u00f3mez y cocodrilos de pizarra, mientras arriba en los parapetos, geniales jorobados de piedra asoman la cabeza con un bonete&#8230;<\/p>\n<p>En el Valle Encantado usted puede so\u00f1ar lo que quiere. Cuando mire en redor, descubrir\u00e1 que su imaginaci\u00f3n es pobre junto a las historias m\u00e1gicas que el tiempo ha cristalizado en la roca.<\/p>\n<p align=\"right\">(El Mundo, 19 de enero de 1934)<\/p>\n<p>Extra\u00eddo de Roberto Arlt; <em>El valle encantado de Traful<\/em> en \u201c<span style=\"text-decoration: underline;\">En el pa\u00eds del viento. Viaje a la Patagonia (1934)\u201d<\/span>; Ed Simurg, Bs. As., 1997<\/p>\n<p><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sorry, this entry is only available in Espa\u00f1ol. Este texto de Roberto Arlt forma parte de unas extra\u00f1as aguafuertes patag\u00f3nicas que escribi\u00f3 durante el a\u00f1o 1934, como cronista del diario El Mundo. No es f\u00e1cil de encontrar, por eso deseamos compartir con ustedes esta peculiar joya de la literatura. 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