En velero por el Beagle
Patagonia-argentina.com continúa con sus propuestas exclusivas. Aquí le presentamos un recorrido en velero por el Canal Beagle, la opción más adecuada para internarse en el silencio interminable del fin del mundo. Sólo el sonido del mar, las aves y el viento a su alrededor. Y el placer de dejarse guiar por expertos, en medio de las islas más australes del planeta.
Este paseo le permite experimentar, en las horas que dura un día, una incursión por los canales fueguinos, breve en comparación con la extensión de los canales, pero inmensa en experiencias y emociones.
El velero, el “Remanso III”, es una embarcación con un tamaño ideal para poder acercarse a la fauna y la flora del lugar, Es ágil, con un gran espacio interior y exterior, posee todos los requisitos de seguridad exigidos por los organismos competentes y cuenta con comodidades superiores a las de otras naves de su tipo. Y tiene un valor agregado: el silencio, el plácido deslizarse por las aguas casi sin delatarse, para permitirnos observar la naturaleza en todo su esplendor.
Ocho viajeros como máximo serán los tripulantes de este viaje poco convencional.
El recorrido
La salida comienza aproximadamente a las 9 de la mañana, con el zarpe del velero desde un lugar previamente convenido. Las costas del Parque Nacional Tierra del Fuego, con la Bahía Lapataia y la Isla Redonda como protagonistas, son los primeros destinos. Cuando se aproxima el mediodía, el barco pone proa a Bahía Cucharita, dentro del Parque Nacional, donde se detiene para que los pasajeros desciendan, paseen a su antojo por los alrededores y almuercen.
Esta comida merece un párrafo aparte. Y es que la degustación de una variedad de ahumados (jabalí, cordero, ciervo, salames y quesos) acompañados con las mejores cepas de vinos argentinos, en pleno Parque Nacional es un placer superior.
Un rato después, la navegación sigue hasta la Isla Despard, donde se encuentra una colonia de Cormoranes Reales e Imperiales. Las fotos guardarán para el recuerdo toda la majestuosidad de estas aves.
Isla Alicia, el siguiente punto, aloja una colonia de lobos marinos, cuyo número varía de acuerdo con las temporadas. Otra foto, y van...
Un poco después, la silueta del Faro Les Éclaireurs se recortará en medio del mar, sobre un islote de roca. Recuerden, no es el Faro del Fin del Mundo, pero es uno de los más bellos del mar austral.
Ya se acerca el tiempo de la merienda. Un café, té o el clásico mate, acompañado de algo dulce, será la excusa de un momento de charla para compartir experiencias.
Finalmente, porque todo termina, aún lo más bello, el barco pondrá proa a Ushuaia para el regreso. Serán aproximadamente las 6 de la tarde y habrán pasado casi nueve horas desde que Ud. se embarcó. Pero ninguna medida puede dar cuenta del tiempo de las emociones. Cuando el fragor de la vida diaria lo apabulle, las horas de los canales fueguinos serán un remanso al que siempre podrá volver con la imaginación.
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