La nueva cocina patagónica
Más de una vez nos han preguntado: ¿Existe una cocina patagónica?
Y a esa pregunta respondemos que sí, porque encontramos que evidentemente
hay un sello regional propio en la utilización de elementos como el
jabalí, la trucha o el ciervo. Pero pocas veces reflexionamos un poco
más como para pensar si ésa es la cocina autóctona de
la Patagonia. En este artículo compartimos las inquietudes de un grupo
de jóvenes cocineros sobre el tema.
La “nueva cocina patagónica” es un movimiento que se propone
una verdadera revolución culinaria, que trata de poner las cosas en
su lugar. Cuando normalmente hablamos de cocina regional patagónica
pensamos en ingredientes que en realidad han sido introducidos por los inmigrantes
llegados a la región provenientes de diversos lugares del mundo. Las
truchas, los ciervos, los jabalíes, son especies no originarias de la
Patagonia.
Desde la perspectiva de la nueva cocina es necesario revisar el pasado aborigen de la región y volver a los alimentos autóctonos utilizados por
ellos para incorporarlos a platos de primer nivel. En este rubro se vuelve
importante la utilización de carne de guanaco o choique, y el uso de
las plantas silvestres comestibles.
El guanaco es la carne más antigua de la Patagonia, junto con la llama,
la alpaca y la vicuña, forma parte de los pilares de las culturas indígenas
cordilleranas, desde los incas hasta los mapuches. Este animal les aportaba
todo lo que necesitaban: pelo para abrigarse, carne para alimentarse y además
constituían ofrendas de sacrificio.
Con la llegada del hombre blanco, la introducción de especies en competición
con él y la caza indiscriminada, el número de estos animales
fue disminuyendo hasta convertirse en una especie en peligro.
Hoy en día existen varios proyectos de cría de guanacos en semicautiverio
para experimentar el uso sustentable de esta especie. De esta manera se aprovecha
su lana (muy apreciada) y su carne, de alta calidad y muy magra, como ocurre
con todos los animales silvestres.
Junto a la carne de guanaco y la liebre, los hongos silvestres y las frutas
rojas típicas de los ambientes de montaña, surge esta nueva cocina
patagónica, cocina de autor, resultado del estudio, y madre de platos
que no podrá olvidar!
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