Patagonia, 23 de Setiembre de 2014

Hotel-Bar “Argentino”

En la ciudad de Esquel, Provincia de Chubut, se encuentra un particular bar y hotel, quién pase por esta zona no puede dejar de visitarlo.  Una experiencia bien sureña contada por nuestra cronista itinerante, Graciela Francucci, y fotografiada por Adrián Pautasso.  

Entre las calles de Esquel, sobre una simpática esquina de la 25 de Mayo, se encuentra el hotel-bar Argentino. Al frente del mismo está Juan Carlos Seddon, que lo inauguró el 21 de mayo de 1994. De esta manera logra concretar un sueño, comunizar presente con pasado, y en un cálido entorno crea una ilusión que todos comparten. Juan tiene trayectoria en esta tarea. Años atrás atendía junto a su familia, el bar Seddon de la Capital Federal.

A principios de siglo, el Argentino era un lujoso hotel cuya foto puede verse actualmente en el bar.

Desde niño, Juan siempre acompañó a su padre a las casas de antigüedades, ya que ese comercio era su actividad. Así aprendió a elegir, a comprar y a imaginar múltiples escenarios.

El boliche está decorado con variados objetos antiguos. Desde un gran fuelle cerca del hogar, hasta un ancla colgada del techo con cadenas.

Los estantes están poblados de sifones, botellas, latas antiguas. Sobre los mostradores hay viejas máquinas de café, de chopp y una caja registradora. Aquí y allá, se encuentran una cocina económica, una máquina de coser, una cabina de teléfono.

Más allá del bar y atravesando una puerta, está la sala de pool. Detrás de las barras se hallan las pistas de baile.

Tres veces por semana, son muchos los que asisten a clases de tango. En un instante se prepara el salón de baile y después de la clase todo vuelve a sus puestos.

A hospedarse en el hotel, que está en planta alta, llegan viajeros de todas partes. Una vez instalados, se asoman en el bar, observan, se divierten..., algunos se acercan tímidamente. Algo de nostalgia se siente al abandonar el Argentino, visitado por tantos personajes diversos. El ambiente es atractivo para todas las edades. Algunos juegan al pool, otros bailan, otros están en las mesas conversando y bebiendo.

Todo es creación de Juan y él está inmerso en ella. El decorado, el clima que se genera con los visitantes, el respeto por lo diferente, hacen un lugar de movimientos libres, sin prejuicios...





Publicidad