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La Lobería de Viedma
Como siempre, tratamos de que conozca otros lugares en nuestra inmensa Patagonia. Esta vez le presentamos un balneario y apostadero de lobos marinos que lo sorprenderá por su gran belleza casi salvaje, en esta, la Patagonia Cercana.
A
60 Km. de Viedma,
Capital de la Provincia de Río Negro, por ruta asfaltada, se encuentra
el Balneario La Lobería: un paraíso perdido en el norte
patagónico.
Es una playa distinta, con partes de arena y sectores de canto rodado. Durante la bajamar, quedan al descubierto piletones naturales de roca que, además de ofrecer un paisaje inigualable, permiten un baño tranquilo tanto para grandes como para chicos.
Se encuentra rodeada por altos acantilados, lo que la coloca en una
posición estratégica frente a otras playas, ya que casi nunca
llegan los vientos tan característicos de la Patagonia. Si a esto
le sumamos que sus aguas son cálidas, producto de la acción
de la corriente marina del Brasil que toca nuestras costas hasta la altura del
Golfo San Matías, se comprenderá que estamos en un lugar excepcional.
Para acceder a esta playa hay que sortear los acantilados bajando por escalinatas de cemento, o bien a través de un pequeño medio de elevación eléctrico especialmente diseñado.
Durante
la pleamar, el mar cubre los piletones y los bañistas pueden disfrutar
de buenas olas en la orilla. Es necesario tener cuidado porque hay que recordar
que a pocos pasos el suelo se vuelve rocoso. Existe un servicio de guardavidas
durante toda la temporada: respete sus indicaciones. En la bajamar, además
de aprovechar los piletones en la playa central, se puede caminar entre las
piedras hasta el mar y zambullirse en las inmensas olas sobre una playa
de arena. Es muy común que en ese momento pasen lobos
marinos jugando muy cerca de las personas. Recuerde que son muy amigables
y les gusta la compañía. No se asuste y no los asuste a ellos:
son encantadores.
Si
camina hacia la derecha de la bajada (mirando al mar) encontrará
lugares increíbles, sobre todo pasando la primera punta de los acantilados.
Allí hay una extensa playa, "El Anfiteatro" llamada así
por las formas rocosas que la rodean. Una pequeñísima bahía
entre los acantilados y la playa arenosa de suave declive hacen una delicia
de este lugar. No lo dude, requiere un pequeño esfuerzo, pero las
caminatas en la playa son agradables, y tendrá su recompensa. El lugar
es hermoso y extraño al mismo tiempo. Si comienza a caminar apenas
empieza la bajamar encontrará una playa de arena sin pisadas y tendrá
la sensación de ser, por un momento, el descubridor de todas esas maravillas...
Recorriendo
3 kms por un pequeño camino de ripio se llega a la Reserva Faunística
Punta Bermeja. Allí, en su Centro de Interpretación, encontrará
un pequeño museo del mar, la atención del guardafauna, y una gran
pasarela de madera que bordea los altos acantilados para observar la vida natural
de la colonia de lobos marinos de un
pelo, la más importante de la Patagonia. Hay más de 3000 ejemplares
que acompañan una vista panorámica imponente.
Servicios:
En el balneario hay un camping básico con boxes para cobijar las carpas del viento, baños y agua caliente. También hay una proveeduría, confitería y estacionamiento, que puede utilizarse aun cuando no acampe.
El
pequeño medio de elevación tiene un costo accesible y viene muy bien sobre todo a la vuelta, cuando a la sombrilla y los
bolsos hay que agregarles el cansancio de las olas y los baños en los
piletones.
Es imprescindible probar los pastelitos y el pan casero que hacen las señoras en la confitería, y que ofrecen también en la playa.
Para muchos este es un lugar místico. Hay quienes dicen haber visto platos voladores, otros creen que hay una "puerta de entrada" a otra dimensión... No lo sabemos, pero sí estamos seguros de que le resultará un lugar mágico y que el paisaje de acantilados, sol y mar quedará en sus retinas para siempre.













