Patagonia Argentina, 20 de Enero de 2018

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Aves rionegrinas en la reserva de El Cóndor: por una conciencia medioambiental

El hombre es activo, y los efectos de sus acciones son a veces constructivos y  otras veces devastadores. Proceder en pro de la conservación de áreas ricas en biodiversidad es un paso significativo para revertir los daños o bien para conservar el patrimonio de la naturaleza.

A muchos pobladores y visitantes de la comarca nordeste de Río Negro les ha llamado la atención la superpoblación de loros Loros Barranquerosbarranqueros en la ciudad. Algunos han llegado a decir que son una plaga. Sin embargo, el Doctor en Ciencias Naturales y reconocido biólogo argentino Juan Masello, explica esta curiosa situación no como un signo de fortaleza sino de debilidad de la colonia de loros: “Sucede que este invierno fue muy duro para ellos. Les faltó alimentos y por lo tanto muchos individuos no lograron la condición física adecuada para reproducirse. Por eso están en la villa y no en la zona de nidificación”, señaló en una entrevista a Noticias Net.

La reserva rionegrina de El Cóndor, ubicada en las cercanías del balneario del mismo nombre, es la única área no protegida de ese territorio y actualmente se encuentra sujeta a una serie de amenazas como el desmonte y los basurales. A eso se le suma Acantiladosuna intensa presión inmobiliaria que se traduce en crecientes loteos con el consecuente fraccionamiento del hábitat natural y el surgimiento de una urbanización no planificada.

Este espacio es el de mayor riqueza de aves del nordeste de la Patagonia, aunque 9 de las 164 especies que lo habitan se encuentran globalmente amenazadas (el ñandú, el pingüino patagónico, el albatros de ceja negra, el petrel gigante, el flamenco austral, el cauquén colorado, la gaviota cangrejera, el cardenal amarillo y la loica pampeana). Más aún, esta reserva alberga, en 12 kilómetros de acantilados, una colonia mixta de nidificación para loros barranqueros, golondrinas y diversas aves rapaces que cumplen Chorlito doble collarfunciones esenciales en el mantenimiento de los ecosistemas.

En conjunto con otros investigadores, Masello ha tenido la iniciativa de presentar  un proyecto de ley que explique las ventajas de declarar la Reserva El Cóndor como área protegida, recibiendo el apoyo de la Fundación Patagonia Natural, de la Fundación Aves Argentinas y de WCS (una organización protectora de aves en Nueva York) para que sea reconocida como una de las Áreas Importantes para la Conservación de las Aves (AICAS), áreas que son a su vez impulsadas por la federación BirdLife International.

Al parecer, convertir la reserva en un punto turístico para el avistaje de aves es el único modo de proteger la zona y acaparar la Cóndor andinoatención de los legisladores. Esto no es tan malo como parece, ya que El Cóndor puede aportar de una manera muy significativa en el desarrollo turístico de la región.

En épocas de desastres naturales y campañas dirigidas a deshacer los efectos de las catástrofes ocasionados por la mano del hombre, es hora de revertir lo hecho y pujar por el nacimiento de una nueva conciencia ciudadana, o más aún, humana. El estar a miles de kilómetros del huracán Katrina o los maremotos de Indonesia no libra a los pobladores de nuestras tierras (personas o animales) de sufrir los efectos de una amenaza global. Para lidiar con ella es imprescindible construir una moral global. En esa moral global la conciencia medioambiental debe ser un componente ineludible.

 





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