Volcán Domuyo
El
Domuyo es considerado "el techo de la Patagonia", con 4709 metros
de altura. Su nombre significa en mapuche "Que tiembla y rezonga".
El paisaje que descubrirá en este circuito lo dejará maravillado.
Aquí la naturaleza le mostrará su costado más agresivo
e impresionante. La ruta bordea barrancos y precipicios, por donde corren
encajonados típicos ríos de montaña, llega hasta la cima
de los cerros y le muestra vistas espectaculares y finalmente lo deja en medio
de arroyos de agua caliente y géiseres hirvientes que brotan de la roca
misma y llegan a alcanzar los 2 metros de altura.
Desde Andacollo
hasta la Villa Aguas Calientes hay 94 kilómetros de ripio. Pueden hacerse
en auto pero, según las condiciones particulares del camino en la época,
puede ser recomendable camioneta o vehículo 4x4.
La ruta es la número 43, la misma que para ir a Las Lagunas,
sólo que en este caso no hay que desviarse sino continuar por ella hasta
el final. Durante todo el trayecto irá bordeando la Cordillera del
Viento, que se presentará como una muralla gris azulada a su derecha,
con nieve en sus picos. A su izquierda, distintos cursos de agua lo acompañarán:
primero el río Neuquén, luego el Varvarco, el Atreuco, el Manchana
Covunco, junto con infinidad de arroyos, vertientes, hilos de agua, que es
necesario vadear en cada bajada del camino. Por lo general, aun en
temporadas de mucho deshielo, esto no impide el tránsito de vehículos
convencionales.
A 38 km. de Andacollo se encuentra Las Ovejas, un pequeño pueblo
rural ubicado sobre el arroyo La Bodega, en la margen izquierda del Nahueve.
Su nombre se debe a que entre los peones de las estancias el lugar era conocido
como "Pampa de las ovejas" por tratarse de un lugar privilegiado para
el abrigo y la parición de ganado. Hoy en día puede tomarse
el lugar como un pequeño centro de abastecimiento para el turista.
Hay un camping y una "Casa de la cultura e informes turísticos"
donde se puede obtener información para efectuar recorridos no tradicionales
(a pie o a caballo) como así también para la pesca en los ríos
y arroyos del entorno. Entre estas excursiones se encuentra la visita a Colo
Michi Có para admirar los petroglifos, las muestras de arte rupestre
más importantes de la Patagonia Norte. Se hallan en unas cuevas o
"chenques" a las que sólo se accede por medio de una cabalgata
de aproximadamente 3 horas de duración.
Continuando
el camino se llega a la localidad de Varvarco. Allí se encuentra
la confluencia de los ríos Neuquén y Varvarco, con una vista
espectacular desde lo alto. Se ven claramente los dos cursos de agua, el
del Neuquén, que baja rápido y cristalino, y el del Varvarco,
turbio y amarronado. Durante un trecho parecen no querer confundirse y forman
un único río, pero con dos franjas bien diferenciadas, hasta que,
en las cercanías del puente, finalmente el marrón del Varvarco
triunfa y el Neuquén continúa a partir de aquí con el color
con que lo hemos visto en todo el resto de su recorrido aguas abajo.
Poco antes de Varvarco sale, a la izquierda, la ruta 54 que lleva hasta las
Lagunas Varvarco Campo y Varvarco Tapia, excelentes lugares para la pesca de
truchas.
Varvarco es tierra de historia, misterio y leyendas. En este lugar
se encontraba la gran estancia de un rico hacendado chileno, Méndez Urrejola,
quien fue el organizador de la primitiva colonia "Malbarco", nombre
con el cual la conoce aún la gente del campo, y cuyo significado es "corral
del agua amarga", en referencia a las aguas termales (ácidas, sulfurosas).
Quizás por la cercanía de las aguas hirvientes del Domuyo, o por
las extrañas figuras que ha tallado el tiempo en las piedras y los cerros
que la rodean, o por el misterio de los símbolos rupestres de Colo Michi
Có, o por todo eso junto, multitud de leyendas pueblan la historia de
Varvarco: la lagunita encantada, la niña del peine de oro, la ciudad
subterránea de los incas...
El pueblo tiene un muy ciudado camping, con parcelas arboladas y cabañas.
Hay también una oficina de informes turísticos.
El
camino que resta, al continuar la ruta 43 está lleno de badenes, subidas,
curvas y contracurvas, puentes angostos y precipicios, en una parte a ambos
lados. El Cajón del Atreuco impacta por su profundidad y las extrañas
formaciones rocosas que lo rodean.
Finalmente, vadeando el Arroyo Aguas Calientes se llega a la villa del
mismo nombre y sitio termal al aire libre "Área Natural Protegida
Sistema Domuyo".
La sensación es extraña, uno parece encontrarse en la cima del
mundo, con un cielo increíblemente límpido y rodeado por arroyitos
de agua hirviendo, cascadas, surgentes, piletones, con algas multicolores que
resisten altas temperaturas y que según dicen son muy buenas para el
tratamiento de la artritis y problemas de la piel.
En otro sector, denominado Las Olletas, hay géiseres, emanaciones
intermitentes de vapor de agua que sale a muy elevada temperatura y que pueden
alcanzar hasta 1 metro de altura.
Se trata de todo un sistema termal, del que por el momento sólo
se encuentra explotado el sector de la Villa Aguas Calientes. Para el resto
de los lugares, El Humazo, Los Tachos, La Olleta Bramadora y otros es necesario
contar con un guía baqueano y acceder a pie o a caballo. En la Villa
hay cabañas, parrillas y lugar para hacer camping agreste.
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